DEJAR EL ALCOHOL

El alcohol se ha utilizado ampliamente en muchas culturas durante siglos y en nuestro país su consumo forma parte de nuestros usos y costumbres: es nuestra droga cultural por excelencia, hasta el punto de que el hecho de beber es considerado normal ya que tres cuartas partes de la población española beben de manera esporádica o habitual. Sin embargo, actualmente se está tomando conciencia de que el alcohol es una droga más y de que su consumo no es en absoluto inocuo.
De hecho, el consumo de alcohol es uno de los principales factores que se relacionan con la salud de los individuos y de las poblaciones, ya que las consecuencias de su consumo abusivo tienen un gran impacto en términos de salud y en términos sociales (Texto extraído de infodrogas.org)

El alcohol es una droga que deprime el sistema nervioso central, es decir, que enlentece las funciones del cerebro. El alcohol afecta a la capacidad de autocontrol, por lo que puede confundirse con un estimulante.
El principal componente de las bebidas alcohólicas es el etanol o alcohol etílico, que tienen diferente concentración según su proceso de elaboración.

Pocos minutos después de haber bebido, pueden aparecer una serie de efectos cuya manifestación varía según la cantidad que se haya bebido y las características de la persona. Por orden de aparición en el tiempo y en relación con la concentración en el organismo, estos efectos son los siguientes:
– Desinhibición
– Euforia
– Relajación
– Aumento de la sociabilidad
– Dificultad para hablar
– Dificultar para asociar ideas
– Descoordinación motora
– Intoxicación aguda
En los casos en que la concentración de alcohol en la sangre alcance o supere los 3 gramos de alcohol por litro pueden parecer apatía y somnolencia, coma o incluso muerte. (información extraída de enfamilia.aeped.es)

Además, el consumo de alcohol se ve agravado por el componente legal que conlleva esta sustancia.
El tratamiento de la adicción a esta sustancia debe contemplar todos los aspectos del paciente obteniendo por tanto una intervención integral y personalizada de cada paciente.
En Peace of Mind diseñamos un programa personalizado de intervención basado en la terapia cognitivo conductual para abordar la recuperación del paciente.

La terapia cognitivo-conductual ayuda a identificar los pensamientos, sentimientos, situaciones que pueden conducir a un consumo excesivo de alcohol. Enseña habilidades para enfrentarlo, incluyendo cómo manejar el estrés y cómo cambiar los pensamientos que le llevan a querer beber.
En nuestro centro no solo intervenimos en estas dimensiones del ser humano, también trabajamos con una terapia (de las denominadas de tercera generación) en la que se da mucha importancia al desarrollo de unos valores personales que sean adaptativos en la sociedad en la que vivimos y nos sirvan de brújula para encontrar el mejor camino posible ante aquellas decisiones que tenemos que tomar en nuestra vida.
Además tenemos en cuenta la parte física, por ello intervenimos también con clases dirigidas de yoga a nivel terapéutico.
Como puedes comprobar, ofrecemos un tratamiento que aborda todas las dimensiones de la persona ya que el equilibrio de todas las dimensiones será lo que nos mantenga abstinentes el resto de nuestra vida.

La evaluación que realizamos desde Peace of Mind es muy exhaustiva y profunda para estudiar en detalle la situación del paciente y los patrones de consumo. Se hacen exámenes médicos para adaptarnos lo máximo posible a las condiciones actuales del paciente. En caso de adicción a esta sustancia, es esencial que la ayuda proporcionada al paciente provenga de profesionales cualificados, como es el caso de Peace of Mind.

No esperes más, contacta con nosotros y recupera tu vida

CONTACTA CON NOSOTROS, PODEMOS AYUDARTE









    ¿Qué te interesa?


    SenderismoYogaMindfulnessDesarrollo personalAsesoramiento psicológico