DEJAR EL CANNABIS

La principal sustancia psicoactiva (es decir, que altera la mente) de la marihuana, que es responsable de la mayor parte de los efectos embriagadores que buscan las personas, es el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC). Esta sustancia se encuentra en la resina que producen las hojas y los brotes, principalmente de la planta hembra de cannabis. La planta también contiene más de 500 sustancias químicas, incluidos más de 100 compuestos que están relacionados químicamente con el THC y se conocen como cannabinoides. (Texto extraído del Naitonal Institute on Drug Abuse).
Cuando se fuma marihuana, el THC y otras sustancias químicas de la planta pasan de los pulmones al torrente sanguíneo, que rápidamente los transporta a través del cuerpo y hasta el cerebro. La persona comienza a sentir los efectos en forma casi inmediata. Muchos experimentan una euforia placentera y una sensación de relajación. Otros efectos comunes, que pueden variar ampliamente de persona a persona, incluyen una mayor percepción sensorial (por ejemplo, colores más brillantes), risa, alteración de la percepción del tiempo y aumento del apetito.

Las experiencias placenteras con la marihuana no son de ningún modo universales. Hay personas que, en vez de relajación y euforia, sienten ansiedad, miedo, desconfianza o pánico. Estos efectos son más comunes cuando se consume demasiada cantidad, cuando la marihuana es más potente de lo esperado o si la persona no tiene experiencia. Quienes han consumido grandes dosis de marihuana pueden experimentar una psicosis aguda, que incluye alucinaciones, delirio y la pérdida del sentido de identidad personal. Estas reacciones desagradables—si bien temporarias—se diferencian de los trastornos psicóticos más duraderos (como la esquizofrenia) que pueden estar relacionados con el consumo de marihuana en personas vulnerables

El consumo de Cannabis en este país es bastante habitual, sobre todo entre los adolescentes. Es una droga depresora del sistema nervioso central y es realmente adictiva. Es frecuente que su consumo se combine con otras sustancias. El consumo de esta sustancia puede provocar distintos trastornos psiquiátricos como brotes psicóticos.

El tratamiento de la adicción a esta sustancia debe contemplar todos los aspectos del paciente obteniendo por tanto una intervención integral y personalizada de cada paciente.
En Peace of Mind diseñamos un programa personalizado de intervención basado en la terapia cognitivo conductual para abordar la recuperación del paciente.

La terapía cognitivo conductual hace referencia a nuestros pensamientos (cognitivo) y nuestras conductas (conductual). En nuestro centro no solo intervenimos en estas dimensiones del ser humano, también trabajamos con una terapia (de las denominadas de tercera generación) en la que se da mucha importancia al desarrollo de unos valores personales que sean adaptativos en la sociedad en la que vivimos y nos sirvan de brújula para encontrar el mejor camino posible ante aquellas decisiones que tenemos que tomar en nuestra vida.
Además tenemos en cuenta la parte física, por ello intervenimos también con clases dirigidas de yoga a nivel terapéutico.

Como puedes comprobar, ofrecemos un tratamiento que aborda todas las dimensiones de la persona ya que el equilibrio de todas las dimensiones será lo que nos mantenga abstinentes el resto de nuestra vida.

La evaluación que realizamos desde Peace of Mind es muy exhaustiva y profunda para estudiar en detalle la situación del paciente y los patrones de consumo. Se hacen exámenes médicos para adaptarnos lo máximo posible a las condiciones actuales del paciente. En caso de adicción a esta sustancia, es esencial que la ayuda proporcionada al paciente provenga de profesionales cualificados, como es el caso de Peace of Mind.

No esperes más para tomar las riendas de tu vida, llámanos!

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